Durante debates sobre la existencia de Dios con amigos o conocidos, cuántas veces no hemos escuchado la frase "si Dios existiera no habría tanta maldad".
¿Por qué Dios permite que ocurran las cosas? Porque Él nos dio libertad para tomar nuestras propias decisiones y elegir entre el bien y el mal. Las tragedias del mundo han sido provocadas por el ser humano, directa o indirectamente. Muchas desgracias podrían evitarse si la gente buena hiciera lo correcto, si interviniéramos, como dice la frase tanto peca el que mata la vaca como el que agarra la pata.
El ejemplo que se me viene a la cabeza es el caso del feminicidio de Rubí Frayre. El 30 de abril de 2010, los jueces Netzahualcóyotl Zúñiga, Catalina Ochoa y Juez Rafael Boudid, absolvieron al asesino de Rubí, Sergio Rafael Barraza Bocanegra, incluso después de que admitiera haber cometido el crimen al disculparse con la madre.
Aquí veo tres problemas, los padres de Sergio y Andy criaron dos criminales, desde ahí estamos mal, segundo, Rubí era menor de edad cuando se casó con Sergio, quien era mayor de edad, ese matrimonio jamás debió ocurrir. Y por último, los incompetentes jueces no debieron dejarlo libre, sólo Dios sabe cuántos más mató Sergio durante su tiempo dentro de los Zetas. Esta tragedia fue causa de la maldad de unos y las malas decisiones de otros, no fue culpa de Dios.
Sin embargo no todo está perdido. Este caso nos dejó a una de las mejores activistas que ha visto México, Marisela Escobedo Ortiz es un ejemplo para todos, jamás tuvo miedo de exigir justicia para su hija, caminó cientos de kilómetros protestando, ofreció diversos discursos inspiradores, demostró su capacidad al planear sus protestas estratégicamente para ser escuchada, su lucha apareció en noticieros internacionales y cambió la vida de muchos.

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